Para que tu suelo de baldosas se muestre resplandeciente, no es suficiente con limpiarlo cuando se vea sucio. Lo ideal es adelantarse y tratarlo con productos protectores que previenen la suciedad y facilitan el limpiado cuando se producen manchas de comida, aceite o cualquier otro agente. En este artículo te contamos algunos consejos para proteger una baldosa de manera correcta.

En primer lugar hay que tener en cuenta cuál es el tipo de baldosa de que disponemos. Existen dos grandes tipos: las de superficie porosa y las de superficie no porosa. Las primeras son las fabricadas en tierra cocida, toba, hormigón o piedra porosa natural sin pulir, entre otras. Para ellas, RUBI ha desarrollado un producto específico: el RP-50 Protector Superficies Porosas, que se puede aplicar tanto en interiores como en exteriores y que no genera una película, lo que permite la necesaria transpiración en el material.

Antes de aplicar el producto, la superficie ha de estar limpia y seca. Se recomienda trabajar primero en un área pequeña para evaluar los resultados, aunque el RP-50 Protector Superficies Porosas garantiza que no se modificará el aspecto original. El producto se ha de aplicar con rodillo hasta crear una capa abundante. Dependiendo de la porosidad, se aplicarán una o dos capas. El tiempo de secado debe ser al menos de 24 horas. Si la superficie a proteger es pavimento, no se puede pisar hasta pasado este tiempo.

Protectores Rubi

Consejos para proteger una baldosa no porosa

Los consejos para proteger una baldosa no porosa son similares en cuanto a limpieza y aplicación. Nos referimos a azulejos y pavimentos fabricados en gres porcelánico, gres esmaltado, mármol, granito pulido o terrazo pulido, entre otros.

En esta ocasión, el producto a emplear es el RP-51 Protector Superficies No Porosas, que ofrece un rendimiento mayor (aproximadamente, 8 metros cuadrados por cada litro).

Por último, también cabe mencionar un tercer producto protector de RUBI: el RP-52 Antisales, muy efectivo contra la aparición de manchas de salitre en pavimentos y fachadas, sobre todo en materiales de porosidad alta y media.