En todo trabajo, hay siempre un punto de partida. En la colocación de baldosa cerámica, nuestro punto de partida es; el soporte.

Para nosotros, el soporte será el lugar donde colocaremos la baldosa cerámica. A lo largo de este post, iremos descubriendo los diferentes tipos y características de los soportes que nos podemos encontrar en nuestro día a día.


Lo primero que haremos será dividir los soportes en verticales (paredes) y horizontales (suelos), y a su vez los distinguiremos por su estructura en simples y compuestos. Los soportes simples son aquellos que se componen de base y superficie, es decir, aquellos casos en los que el mismo soporte en sí, será la superficie de colocación de la baldosa cerámica. En aquellos casos en los que entre la base y la superficie tengamos una, o varias, capas de materiales con funciones específicas, hablaremos de soportes compuestos.
El hecho de conocer la naturaleza del soporte con el que debemos trabajar, nos ayudará, no sólo, a conseguir una buena colocación, sino que además influirá en la duración y prestaciones de la misma.

Etructura del soporte

Como ya hemos visto antes, la estructura del soporte puede estar dividida en tres capas. De cada una de ellas destacaremos los puntos más importantes a tener en cuenta y los diferentes tipos que nos podremos encontrar.

La base

El primer apartado que trataremos será la base del soporte, y su característica más importante es: la estabilidad. Encontraremos muchos tipos diferentes de bases, como pueden ser forjados de madera, metálicos o de hormigón para los suelos. En el caso de las paredes tendremos muros de ladrillo u hormigón y tabiques de madera, yeso, o PYL, como los más comunes.

También deberemos tener en cuenta otros aspectos como la humedad del soporte, y su madurez. En todos los soportes compuestos, parcial o totalmente, por cemento es muy conveniente respetar su maduración, ya que podríamos encontrarnos con problemas de eflorescencias en el futuro.

También conviene conocer el porcentaje de humedad contenido en el soporte, pues esta nos puede acarrear muchos problemas con la adherencia de la baldosa cerámica.

Todo dependerá del tipo de material del soporte, por ejemplo, en soportes de madera o yeso o aquellos casos en los que vayamos a aplicar impermeabilizantes al soporte es recomendable que la humedad no supere el 1%, y el 3% para el resto de soportes.

 

Las capas intermedias

Una vez conocida la naturaleza de la base del soporte, pasaremos a la siguiente capa: los materiales con funciones específicas, esta capa solo la encontraremos en aquellos soportes clasificados como compuestos.

Hoy en día y gracias a la aplicación de los avances técnicos en la construcción, disponemos de una amplia gama de materiales destinados a cumplir con unas funciones determinadas, como pueden ser el aislamiento (tanto térmico como acústico), la impermeabilización, el drenaje, la nivelación, la separación, etc.

Todas estas capas las clasificaremos en dos grupos:

  • Todas aquellas con funciones incorporadas en el propio recubrimiento, como pueden ser las capas de nivelación, separación y regularización.
  • Las capas que complementan al recubrimiento con funciones de impermeabilización, protección, reparto de cargas, aislamiento térmico y aislamiento acústico e incluso calefacciones radiantes.
El soporte y la colocación de baldosa cerámica (I)

 

En nuestra próxima entrada al blog concluiremos el tema de las capas intermedias así  también  hablaremos de la superficie del soporte.