Mortero para pegar cerámica hay muchos y muy variados, y cada uno de ellos con su propia funcionalidad.

Es por ello, que generalizar utilizando el concepto de “mortero” en la colocación de baldosa cerámica es un error muy común que lleva a confusiones, y en ocasiones (casi siempre) genera grandes problemáticas.

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mortero para pegar cerámica

En este post, vamos a tratar, de aclarar algunos aspectos diferenciales, pero, sobre todo, vamos a diferenciar entre los conocidos morteros de receta (tradicionales) y los actuales adhesivos cerámicos.

¿Cómo se prepara la mezcla para pegar cerámica?

Para empezar, podemos listar algunos de los morteros más utilizados en la construcción para adecuar un proceso de solado y alicatado, por ejemplo:

El mortero para recrecidos

Se trata de una mezcla formada por uno o varios conglomerantes (cemento, sulfato de calcio, …), de áridos, agua y, en algunas ocasiones, aditivos, con prestaciones específicas para permitir la colocación de cerámica en un revestimiento horizontal.

El mortero para revoco

Al igual que el mortero de recrecido, se forma por conglomerantes (uno o varios), áridos y agua. Pero en este caso, al colocarse sobre un paramento vertical, debe presentar unas prestaciones muy distintas, y los aditivos, que en ocasiones se le aplican, son los adecuados para recibir una instalación de cerámica como revestimiento vertical.

Como hemos dicho antes, estos morteros se utilizan para preparar el soporte antes de la instalación de baldosa cerámica, pero nunca para la propia instalación.

Tipos de mortero

En el caso de la instalación de baldosa, vamos a centrarnos en el mortero para pegar cerámica, del que vamos a distinguir dos tipos:

Morteros no modificados

Recibe la clasificación C1, donde la C significa de tipo cementoso (hay otros dos tipos de adhesivos: en dispersión o resinas, que reciben respectivamente las clasificaciones D y R) y el 1 significa “no modificado”. Es decir, es el mortero para pegar baldosas de toda la vida.

Este tipo de mortero pega por adhesión mecánica, es decir, que trabaja “agarrándose” a la superficie, introduciéndose en los poros tanto del soporte como de la parte trasera de la baldosa. Dado que usa la porosidad de las superficies para crear la adhesión, solo se recomienda su uso con baldosas de formatos pequeños y con un índice de absorción de agua por encima del 3%.

Esto es tremendamente importante, porque si el mortero no tiene porosidad que aprovechar, la adhesión no se producirá y la baldosa quedará suelta. Para mejorar la compactación y la distribución homogénea del mortero, se recomienda usar una llana dentada.

Morteros modificados

Recibe la clasificación C2, donde el 2 significa “modificado”, es decir, que se le han añadido aditivos químicos que garantizarán la adhesión de baldosas poco porosas.

La adhesión, en este caso, es química y no mecánica. De ahí la importancia de mezclar el mortero correctamente (para activar esos aditivos químicos) con la ayuda de una mezcladora de mortero profesional como las que ofrece la gama de mezcladoras RUBI.

Un mortero para pegar baldosas de este tipo nos permite realizar cualquier alicatado o solado con total garantía, siempre y cuando se use una llana dentada para su aplicación en el soporte y se le aplique una fina capa de mortero a la parte trasera de la baldosa (proceso que se conoce como el doble encolado).

Una correcta aplicación garantiza una humectación suficiente, lo que previene que las baldosas se suelten o se quiebren bajo presión.

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Morteros con modificaciones añadidas

Pero el mercado hoy en día nos ofrece morteros que tienen modificaciones añadidas que suman cualidades a nuestro mortero para pegar cerámica:

Tiempo abierto extendido (E)

Son morteros que nos permiten tener un mortero activo, una vez peinado con la llana dentada, un mayor periodo de tiempo, sin que se endurezca la capa superficial y pierda por ello su capacidad de adherencia.

Esto es especialmente importante cuando trabajamos con grandes formatos, ya que el tiempo de aplicación en el soporte y la parte trasera de la baldosa se incrementa y puede ser que con un mortero normal no tengamos tiempo suficiente.

Resistencia a la tracción (T)

Su formulación permite trabajar en vertical sin que la baldosa tienda a deslizarse por efecto de la gravedad. Es una cualidad, que, por supuesto, no tiene sentido en un solado, pero que ayuda mucho en el alicatado.

Fraguado rápido (F)

Su formulación permite que un solado sea transitable muy rápido, lo que puede resultar útil cuando trabajamos en un lugar que no puede estar mucho tiempo cerrado al tránsito.

Estas tres características pueden aparecer solas o en combinación. Por ejemplo, si necesitamos colocar baldosas de gran formato en un muro, quizá nos convenga usar un mortero C2 TE, que nos permita trabajar con tiempo abierto extendido y que sea resistente a la tracción.

Además de estos añadidos, estos morteros pueden estar clasificados como S1 o S2. Esta clasificación nos indica el grado de flexibilidad que tendrá el mortero para pegar baldosas. No se necesita la misma flexibilidad para un pavimento de una cocina que para el pavimento de una tienda muy transitada. Y tampoco es lo mismo esa tienda que el segundo piso de un concesionario de coches. Dependerá, en todo caso, de muchos factores, la elección de un tipo u otro de mortero para pegar cerámica.

Por eso desde RUBI, os recomendamos que consultéis con los técnicos de la marca de morteros que vayáis a utilizar para recibir asesoramiento sobre qué tipo de mortero usar en cada situación.

Cómo funciona el mortero para pegar cerámica

Cuando hablemos de instalación de baldosa cerámica deberemos tener en cuenta dos aspectos básicos y fundamentales de los morteros: la adherencia y la deformabilidad.

LA ADHERENCIA

Es el fenómeno que se genera al intentar unir dos materiales (adherentes) mediante un tercer material (adhesivo) como puente de unión entre ellos.

mortero para pegar cerámica

Esquema del proceso de la adherencia

La adherencia puede ser de dos tipos: mecánica o química.

Adherencia mecánica

En la adherencia mecánica los actores principales son: la textura y la porosidad de los materiales (adherentes) y la capacidad humectante del adhesivo.

Básicamente, se trata de un proceso en el que el adhesivo penetra en la porosidad de la baldosa y del soporte.  Quedando anclado a ellos mediante la hidratación del mortero para pegar cerámica.

La adherencia mecánica es la utilizada por los morteros tradicionales.

mortero para pegar cerámica

Esquema de la adherencia mecánica

Adherencia química

En lo que se refiere a la adherencia química, ésta se debe principalmente, a la incorporación de aditivos (resinas poliméricas) en los morteros para mejorar sus propiedades y la intervención de la química orgánica durante el proceso de hidratación para obtener la adhesión requerida.

La adherencia química es la que presentan los adhesivos cerámicos.

LA DEFORMABILIDAD

Los recubrimientos cerámicos están sometidos a una gran variedad de esfuerzos: tracción, flexión, compresión, cargas…

Por lo tanto, hablaremos de deformabilidad de un adhesivo cuando el sistema que forman adherente y adhesivo se mantiene ante los esfuerzos anteriormente mencionados (no todos necesariamente).

Normativa de morteros

Según la Norma UNE 138002:2017 la utilización de morteros tradicionales en la instalación de baldosa cerámica debe quedar limitada, exclusivamente al cumplimiento de las siguientes condiciones:

  • Baldosas cerámicas con una capacidad de absorción de agua superior al 3% (en casos de c.a.a. superior al 10%, las baldosas se deben sumergir en agua y dejar escurrir).
  • Baldosas cerámicas con formato nominal inferior a 900 cm2.
  • En pavimentos exteriores de clima templado sin ningún riesgo de helada.
  • Sobre cerramientos y particiones de máxima estabilidad y sobre forjados de la misma condición.
  • Sin capas intermedias compresibles.
  • Sobre soportes de media/alta absorción de agua y con textura superficial.
  • Sobre superficies compatibles con el mortero de cemento/cal.

En pavimentos tener en cuenta, además de las anteriores:

  • Forjados con luces inferiores a 5 m y/o media estabilidad.
  • Altura disponible para el pavimento, desde la capa de compresión del forjado, no inferior a 80 mm.
  • Sobre capas intermedias sin compresibilidad.
  • Pavimento de tránsito exclusivamente peatonal.

Si se cumplen los requisitos anteriores, el uso del mortero tradicional es viable para la instalación de baldosa cerámica.

Además, se deben tener en cuenta las siguientes indicaciones:

  • Seleccionar siempre cemento Portland (CEM I) o Portland compuesto (CEM II/…) de la menor clase resistente (32,5 MPa). El cemento debe disponer de marcado CE.
  • Si se utiliza cal, que esta sea cal aérea apagada o cal hidráulica.
  • La arena, que sea preferiblemente silícea, de granulometría equilibrada entre 0 y 4 mm. No se recomienda el uso de arenas marinas por su aportación de cloruros.
  • Utilizar agua potable, limpia, en la cantidad adecuada.

Como podéis ver, son muchas las limitaciones y contrapartidas que presenta el uso de morteros tradicionales en la instalación de baldosa cerámica.

Especialmente, si tenemos en cuenta, por un lado, que el material cerámico predominante es el gres porcelánico, cuya capacidad de absorción de agua es inferior al 0,5%. Y, por otro lado, que los formatos cerámicos son cada vez mayores.

Sólo estos dos aspectos (absorción y formato) ya hacen que el uso de morteros tradicionales sea incompatible con casi todas las instalaciones de cerámica actuales.

Dejamos para más adelante, las ventajas y detalles de los nuevos adhesivos cerámicos.

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